Vicios y Desafíos de la Evaluación por competencias en la Educación Superior
Tradicional mente la evaluación sirve para
clasificar y diferenciar estudiantes (Rosales 2014), en muchas universidades
las evaluaciones de clases como matemáticas sirve de filtro, tal es el caso de
la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala
en donde la clase de matemática II sirve de colador para las carreras de
Economía, Auditoría y Administración de Empresa, tradicionalmente a los
catedráticos de matemáticas no les gana el 100% e incluso hay docentes que se
jactan de que les gana un porcentaje muy bajo, definitivamente todos los
docentes universitarios han pasado por estas evaluaciones y lo más fácil es
reproducir lo vivido, por lo tanto consideran que no todos deben de ganar, en
muchos casos realizan exámenes de tal modo que nadie sea capaz de obtener la
nota completa de la evaluación, esto se logra evaluando contenidos que no fueron
plenamente desarrollados durante las clases, esto es tan común que muchos
docentes lo han normalizado.
Por lo general cuando hablamos de
evaluación la mayoría de personas se imagina un examen, para preparase para
esta evaluación serán necesarias varias horas de estudio, muy probablemente
nadie obtendrá la nota completa y muchos obtendrán una nota reprobatoria, esto
ha creado un miedo natural hacia las evaluaciones y tanto es así que cuando se
menciona una evaluación es sinónimo de sufrimiento, la mayoría de docentes
universitarios se formaron académicamente bajo los estándares de evaluación
antes mencionados y lo más seguro es que se reproduzca lo que se ha vivido,
nadie puede enseñar lo que no ha aprendido.
Muchas personas relacionan la calidad
educativa con evaluaciones difíciles de resolver y mientras más difícil la calidad
educativa es mayor (Aguerrondo 1993), esto propicia a que varios docentes
introduzcan en sus evaluaciones algunos ítems que no puedan resolver los
estudiantes para evitar que algún alumno obtenga el punteo completo de la
evaluación, sumando a que el estatus de un docente universitario tiene relación
con los pocos alumnos que aprueben su curso, esto nos hace pensar si esta
educación tiene realmente la finalidad de formar profesionales capaces o
simplemente busca que cada ves sean menos los egresados.
En las evaluaciones tradicionales se
premia la memoria, es decir que una persona que posea buena memoria puede
obtener un buen punteo a pesar de que no tenga conciencia de los contenidos que
puede recitar, tampoco se evalúa el procedimiento si no que solo vale el
resultado, en el caso de matemáticas si obtuvo la respuesta correcta tiene
todos los puntos asignados al ítem, si la respuesta que escribió no es la
correcta no tiene punteo sin importar en donde se confundió, por lo tanto es
una evaluación resultadista, esto se basa en un enfoque conductista en donde
solo los resultados son importante y no el proceso (Skinner 1974).
Pero lo mencionado anteriormente no
fomenta el aprendizaje ni el desarrollo de destrezas y habilidades (únicamente
memorísticas) por ejemplo en un curso de Ecuaciones Diferenciales varios de los
estudiantes que habían aprobado el curso manifestaron que le habían dedicado
horas a memorizarse los diferentes tipos de problemas y durante la evaluación
comparaban mentalmente a que problema de los que se habían memorizado se
asemejaba el problema presentado en la evaluación y aplicaban los mismos pasos
sin entender afondo, este es solo un ejemplo y nos muestra que es posible ganar
un curso evaluado de forma tradicional sin haber aprendido las destrezas por
las cuales se imparte este curso dentro de la carrera y nos lleva a pensar que
este tipo de cursos tiene la finalidad de depurar estudiantes más que de formar
profesionales.
Si con la evaluación tradicional no se
está contribuyendo al desarrollo profesional y personal de los estudiantes es
necesario realizar cambios profundos que nos lleven a desarrollar al
estudiante, el desarrollo de destrezas y habilidades está fundamentado en el
aprendizaje por competencias en donde los aprendizajes tengan relación con
aplicaciones reales, es decir que sean significativas para el estudiante, que
se relacionen con su entorno y con el desempeño de su profesión es decir basado
en el aprendizaje significativo (Ausubel 2002), esto implica un cambio de
paradigmas ya que para comenzar la evaluación no será un proceso final para
determinar si un alumno ganó o perdió, es un proceso constante en el cual el
alumno es el protagonista, la evaluación no se refiere únicamente a exámenes,
estos son un instrumento más que el docente tiene.
Un aspecto fundamental de la evaluación
dentro de una educación por competencias es que la evaluación servirá para
tomar decisiones, es decir para hacer ajustes dentro del proceso de aprendizaje
por lo tanto, la evaluación deberá de realizarse todas las clases ya que no
tendría sentido tratar de hacer ajustes al final del semestre y por lo tanto es
un proceso natural del cual los estudiantes no deben de tener miedo por el
contrario deben de buscar ser evaluados para autorregularse y aprender de los
errores, basado en lo anterior no todas las evaluaciones deben de ser sumativas
por el contrario deben de ser formativas y que le brinden al estudiante la
oportunidad de reaprender si es necesario.
Es muy importante la retroalimentación
posterior a cada evaluación ya que esto permite que los alumnos puedan hacer
ajustes tempranos en su aprendizaje cuando todavía es tiempo, al mismo tiempo
es importante que el docente reciba retroalimentación de sus estudiantes ya que
esto le permitirá hacer ajustes oportunos en el proceso de enseñanza
aprendizaje, esto confronta la idea que ningún alumno puede obtener la nota
completa y que el porcentaje de alumnos que debe de ganar un curso es bajo, ya
que abre las puertas a que todos los estudiantes aprendan no necesariamente al
mismo tiempo, pero no debemos de olvidar que nuestro fin como docentes es la
formación de profesionales capaces de aplicar conocimientos, destrezas y
actitudes al desempeñarse laboralmente (García 2008).
Conclusiones:
Es difícil realizar cambios, especialmente cuando dentro de la formación académica se aprendió de una manera y se debe de evaluar de otra totalmente diferente, pero estos cambios son posibles siempre y cuando el docente esté convencido de la necesidad del cambio y la certeza que estos cambios ayudarán a formar profesionales competentes, las evaluaciones deben de tener relación con el campo de formación de los estudiantes ya que cuando se relacionan con su carrera cobra sentido y se vuelve significativo, esto al mismo tiempo dotará de herramientas al estudiante que podrá utilizar en su desenvolvimiento como profesional, si bien cada catedrático universitario se debe a una institución y debe de cumplir sus normativas esto no es un impedimento para realizar los cambios en la evaluación que le permitan al estudiante aprender de sus errores y que el proceso sea importante, con estos pequeños cambios se estará haciendo una enorme diferencia.
Referencias
·
Aguerrondo, I.
(1993). La calidad de la educación: ejes para su definición y evaluación. Revista
interamericana de desarrollo educativo, 37(116), 561-578.
·
García, M. E. C.
(2008). La evaluación por competencias en la educación superior. Profesorado.
Revista de curriculum y formación de profesorado, 12(3), 1-16.
·
Rosales, M.
(2014). Proceso evaluativo: evaluación sumativa, evaluación formativa y
Assesment su impacto en la educación actual. In Congreso Iberoamericano
de Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación (Vol. 4, p. 662).
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